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Posts Tagged ‘cocina fusión’

01_Chuka_MD

Desde que leí un artículo en el periódico sobre este restaurante he estado obsesionada con él. Intenté ir en Navidad pero no conseguí mesa. No me quejo, porque a cambio tuvimos la suerte de conocer El triciclo, del que os hablé hace poco, y que no paro de recomendar.

Debí de leer tarde ese artículo, porque cuando fuimos el otro día nos contaron que acaban de cumplir un año abiertos. Chuka está en la que yo llamo la calle originaria del sushi, porque cuando llegué a Madrid si querías tomar sushi terminabas sí o sí en esta calle. Creo recordar que llegó a haber cuatro restaurantes clásicos de sushi. De hecho, por si os acordáis, se ubica donde estaba el restaurante Aki.

Por chuka se conoce a la cocina china que se adaptó al gusto japonés cuando en el siglo XIX numerosos inmigrantes chinos llegaron a este país. Lo que nos presentan aquí es su visión de la gastronomía japonesa con sabores reconocibles (panceta, butifarra, berros, etc.). Chuka se presenta como comida callejera pero de calidad. Tras él está el donostiarra Rodrigo García acompañado de los norteamericanos John Husby y Lorena Mauri.

La fachada del local no invita mucho a entrar, la verdad. Una vez dentro, se reconoce la planta del antiguo Aki. Local pequeño, de ambiente informal, con la cocina vista como se lleva ahora y distribuida en mesas altas con taburetes, que me parecieron algo incómodos para estar mucho tiempo.

restaurante-chuka-ramen-bar-madrid

El ramen es el buque insignia de la casa; se sirve rápido pero se cocina a fuego lento. Sería como nuestra sopa de cocido; pues no es más que una sopa de fideos china que se adaptó al gusto japonés. El caldo puede tener distintas bases y se cocina desde 2 horas si es de miso hasta 8 horas si es de carne o pescado y se deja reposar unas 12.  A ello hay que añadirle  diferentes tipos de noodles (fideos) y de guarniciones (panceta, algas, setas, huevo…).

Sin embargo, fue lo único que no probamos. Teníamos idea de compartir todo y nos pareció un poco complicado. Además, otra de nuestras premisas era que la vegetariana del grupo no se quedara con hambre. La carta es breve pero por suerte pudimos contentarnos todos.

Para empezar nos sirvieron de aperitivo pan de gambas con hummus de edamame.

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Seguimos con unas gyozas de edamame y miso que nos sorprendieron mucho, para bien, porque estaban bastante sabrosas.

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Después, pedimos unos bao bans de shitake, cangrejo (¡ojo, que pica!), pollo y gamba, que fue los que más nos gustó, a pesar de que el picante dejó a alguno un poco k.o.

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Este dok boki (un plato de pastelitos de arroz con calamar), que también tenía su punto picante. Y unas vieiras con ensalada de flores y encurtidos.

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Por último, como postre, el único que ofertan. Un donut de mochi (pastel de arroz) con helado de cítrico. El contraste de sabores y temperaturas nos encantó.

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Es interesante también destacar el surtido de cervezas y cócteles asiáticos, como shochu sour, umeshu royal, tom khallins o sisho mojito.

Lo bueno de no haber probado el ramen (entre otros platos), es que el regreso a Chuka no tiene pinta de hacerse esperar.

 

Chuka Ramen Bar
Calle Echegaray, 9
Teléfono: 640 65 13 46
chukaramenbar.com

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clarita

Esta entrada tiene sus luces y sombras. Como todo en la vida, diréis. Sí. Luces porque me gustó mucho su comida (y el local, que me pareció muy bonito). Y sombras porque no era todo lo que me esperaba.

A ver, os cuento: resulta que andaba yo buscando un sitio donde poder ir con nuestra mini gourmet y estar cómodos. Que a ver, en un Madrid, dices, seguro que hay cientos de restaurantes preparados para ir con niños pequeños. Con espacio para meter tu carrito, quizá con tronas, con platos de su gusto (que tampoco es tan complicado, porque con una sopa y macarrones lo tienes resuelto), y bueno, ya para nota si hubiera cambiador en el baño!!! Pues no, no creáis que hay tantos. Así que hice una búsqueda por internet y enseguida apareció el nombre de Clarita. Los comentarios decían que era perfecto para familias con niños, que había tronas, les dejaban pinturas para entretenerlos… Y encima la carta tenía una pinta estupenda. No había duda, ¡éste era nuestro sitio!

Y aquí llega la sombra. Llegamos a Clarita y resulta que sólo había una trona (que encima ya había reservado alguien) y, por supuesto, nunca hubo pinturas ni nada con que entretener a la mini gourmet (aunque esto es lo de menos, porque íbamos cargados de juguetes). Quizá os parezca una tontería, pero nos dio un poco de bajón, porque ya que no hay tantos sitios pensados para niños, aparecimos ahí con la emoción de haber encontrado un oasis en el desierto. De ahí la decepción.

Por suerte, todo lo demás fueron luces. Había varias mesas con niños y creo que nadie tuvo la sensación de que los niños sobraban o molestaban y además el local es precioso: sencillo, mesas amplias de madera, luminoso y muy acogedor.

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Y de la comida, qué decir. Con contaros que apenas hicimos fotos porque devoramos todo…

Casi todos los platos de la carta están pensados para ser compartidos. Comenzamos con una crema de calabaza de la que no quedó ni gota. Y seguimos con una ensalada de burrata con kumato, rúcula, aceite de albahaca y sal de humo, a la que tampoco nos dio tiempo de hacer foto.

De segundo, nos decantamos por una brocheta de rape y langostinos, unos chipirones a la plancha con piparras y trigueros y también un magret de pato con puré de batata y pera al vino, a cada cual mejor.

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Para terminar, una deliciosa tarta tatin casera y tiramisú.

Tengáis o no niños, la verdad es que merece la pena conocer este local. Y como os digo muchas veces, es mejor que reservéis antes.

Clarita
Calle Corredera Baja de San Pablo, 19
Teléfono:  91 522 80 70
claritamadrid.com

 

 

 

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