
Volvemos a tierras castellanas, esta vez para hablaros de dónde tapear si visitáis Burgos. Así como hace poco os hablábamos de la creatividad de las tapas de Valladolid, Burgos merece otro capítulo aparte. Quizá su cocina no es tan llamativa ni tan original como la de Valladolid, pero ofrece toda la riqueza de la cocina castellana y precios bastante más competitivos. En general predominan las recetas tradicionales: pisto, huevos, revueltos, chorizo, morcilla, lomo… pero también podemos encontrar apuestas más creativas. Y en cuanto a precios, en Burgos se puede comer muy barato. Quizá los oriundos no opinen lo mismo, pero comparado con los precios de Madrid, tapear por Burgos es un gusto para el paladar y los bolsillos.
Seguro que nos hemos dejado lugares muy interesantes, pero sin duda os gustará esta lista de bares que hemos preparado. Como siempre, estamos encantados de que aportéis más ideas.
El morito
Calle sombrerería, 27
Un clásico burgalés, siempre lleno de turistas y parroquianos. En este mesón podemos encontrar tapas típicas como la morcilla, el chorizo, revueltos variados, ensaladas templadas y “alpargatas” (tostas grandes de jamón con tomate). En general las raciones son bastante generosas y están muy bien de precio. Hay tapas a partir de 1 €.
Pecaditos
Calle Calzadas, 2
Calle sombrerería, 3
Concepto similar al de los 100 montaditos que podemos encontrar en otras ciudades. Tú rellenas la ficha con tu pedido y por 1 € puedes pedir tapas hechas al momento. En general los pecaditos son pequeños bocadillos, pero también puedes pedir raciones (5 – 6 €). Sus especialidades son (cómo no) la morcilla de Burgos, el picadillo ibérico, el lomo de orza en aceite, pero también anchoas, sardinas, ventresca o brochetas con langostinos. La bebida también cuesta 1 €.
El polvorilla
Plaza de la libertad, 2
Otro bar imprescindible en tu ruta. Fundado en los años 30 del siglo pasado, es un clásico de la ciudad que además ha ganado varias veces el concurso de tapas. Las del Polvorilla son tapas elaboradas entre las que destaca la ensalada de tomate, dátiles y bacalao, la bola de txipirón o el micuit con mango y azúcar moreno flambeado.

La mejillonera
Calle Paloma, 33
No sé cuál fue la primera taberna en abrir, pero La mejillonera ha abierto franquicias por muchas ciudades de España (Salamanca, Pamplona, San Sebastián…) y a mí me encanta cada vez que me encuentro con una. Si te gustan los mejillones tienes que dedicarle una visita. Los preparan al vapor, picantes, a la vinagreta, a la marinera o con mayonesa. En Burgos, como en otras ciudades, triunfan también sus patatas bravas. Con pocos platos (bravas, mejillones y calamares) han conseguido el éxito en todas las ciudades donde abren un local.
Casa Pancho
Calle San Lorenzo, 13-15
Otro mesón clásico de la ciudad. Su tapa estrella es el cojonudo, una tapa hecha de huevo de codorniz, chorizo y pimiento y que cuesta 1 €. Me gustaría saber cuántos preparan al día, porque los camareros no paraban de pedir más y más cojonudos a la cocina. Otra variante es la cojonuda, tapa similar que lleva morcilla en lugar de chorizo y que también ofrece el mesón Los herreros, que está situado enfrente de este, y que estaba también hasta los topes.

La comidilla de san lorenzo
Calle san lorenzo, 29
Podemos decir que de todos los bares que conocimos este es el más “moderno” que encontramos. Moderno en el sentido de que la decoración dejaba de ser la típica castellana que habíamos visto en otros locales y sobre todo por la originalidad de sus tapas. El local tiene dos plantas, la de abajo para tapear y la de arriba como restaurante. Entre sus especialidades pudimos encontrar pato con manzana, piruleta de lechazo, mini hamburguesas o sopa de dos chocolates. Como pega, son tapas pequeñas y más caras que en otros sitios (entre los 1,8 – 2,5 €).
Fotos: Punt / vamonosdetapas.com / polvorilla.es